APUNTES SOBRE LA HISTORIA SOCIAL Y ECONOMICA DE LA PARA
LAS SOCIEDADES ORIGINARIAS
En nuestra región, enmarcada entre la cuenca baja del río Suquia y
la costa Sudoeste del Mar de Ansenuza, habrían existido -de acuerdo a las
últimas investigaciones- las siguientes sociedades aborígenes que se sucedieron
en el tiempo:
CAZADORES RECOLECTORES TEMPRANOS (6000-4000 a.
p.): eran pequeños grupos humanos, posiblemente bandas, de
hábitos nómades. Cazaban fauna mayor (camélidos, cérvidos, etc.) y
recolectaban bayas, raíces y frutos silvestres. Con piedra, hueso, madera
y cuero elaboraban sus objetos de uso cotidiano. De ellos nos quedan como testimonio: golpeadores, raederas para trabajar el cuero, lascas con filo y grandes puntas de lanza (tipo hoja de laurel). |
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CAZADORES RECOLECTORES TARDIOS (4000-2000 a.
p.): eran grupos humanos más extensos; también extraían
recursos de la naturaleza, es decir, no eran productores. Eran nómades
estacionales y habían empezado a cazar diversas especies de animales,
además de los camélidos y los cérvidos: ñandúes, vizcachas, gallináceas,
palmípedos, peces, etc. Para la vestimenta usaban el
cuero. |
De estos grupos humanos nos quedan: diversos
tipos de puntas de lanzas con filos trabajados, cuchillos de piedra,
utensilios de hueso, toscos tiestos de cerámica y algunos afiladores y
pulidores. Hacia finales del período, hay registros que demuestran que empezaron a incorporar la técnica de la pulimentación, la excavación de hornillos, la elaboración de cerámica y la agricultura incipiente. |
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DESARROLLO AGROALFARERO (2000-300 a. p.): quizá por influencia externa, se fue produciendo un cambio en la forma de vida de los aborígenes locales. Poco a poco fueron dejando el nomadismo y se asentaron más tiempo en un mismo lugar, constituyendo aldeas e incorporando definitivamente la alfarería, la agricultura y la ganadería. La estructura social, la economía y la religión se fueron
complejizando cada vez más; incluyendo la influencia de pueblos
chaquenses. Continuaron con la caza, pero suplantaron las lanzas por el
arco y las flechas. En nuestra región, las pequeñas aldeas -en donde
las viviendas eran las chozas de tipo chaquense- que existían se
emplazaban a orillas de los cauces del río Suquia. |
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La cerámica alcanzó un importante desarrollo y era utilizada para realizar recipientes, objetos de uso culinario, estatuillas, juguetes y torteros. La decoración era en general incisa y algunas veces pintada, los bordes aparecen la mayoría de las veces con decoración aserrada, y es común la presencia de cerámica alóctona. También trabajaron el cuero, el hueso, la madera y las conchas de moluscos. Para la vestimenta se empezó a complementar el cuero con los tejidos de lana de camélidos.
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LA SOCIEDAD TRADICIONAL I
Epoca
Colonial
(1750-1810)
La primera referencia a la región de Ansenuza (es decir,
Sudoeste de la laguna Mar Chiquita), está en dos mercedes de tierra
otorgadas en el año 1584 a Juan de Billalba por el Gobernador del Tucumán
don Lorenzo Suárez de Figueroa.
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Evidentemente Alvarez tampoco pobló la región, ya que la primera estancia que se establece en donde hoy está La Para fue la de Ansenuza de Fernando de Arce y Bustillo a mediados del siglo XVIII, este era un personaje encumbrado de la elite cordobesa que quizás nunca conoció estos lugares, ya que dicha estancia estaba habitada por un puñado de criados y peones dirigidos por un capataz negro (Bartholo).
Hacia 1805, los herederos de Armesto, comienzan a vender
poco a poco sus tierras en nuestra región, así surgen las estancias de
Bazán, Carvallo y Taborda en Ansenuza, de Noriega en Costa de Ansenuza y
en Acequiones, de Brocheros y Gómez en Salto, del negro Marcelino Coronel
en Ensenada, de Gutiérrez en Molles y otras tantas (Mangrullo, Castaños,
etc.). Del paraje del Puesto del Medio y Para de Brocheros, surgen Cañada,
Boca del Río y León Colgado.La estructuración del espacio se basaba en
el cauce principal del río Suquía: casi todas las estancias tenían un lado
que daba al río, otras contaban con cañadas, acequias y lagunas
temporarias. |
LA SOCIEDAD TRADICIONAL II
El Siglo XIX en
La Para
(1810-1910)
Durante este período, la región de La Para, fue siguiendo la marcha de los acontecimientos nacionales y provinciales, aún que mirando a ellos desde una periferia que recién a finales de este período es integrada a la estructura económica y social de Córdoba.
Si bien esta situación no fue estática y la economía zonal
fue cambiando al ritmo de la integración cordobesa al moderno sistema
mundial (capitalismo), la economía era precapitalista en muchos aspectos,
pero fundamentalmente en uno: la autosuficiencia tanto de las unidades
domésticas (hogares) como de las unidades de producción (estancias). |
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Esto último es particularmente notable entre 1810 y 1850, siendo muchos (y extensos) los juicios que se producen a raíz de la superposición de ventas, la movilidad de los linderos, la ausencia de personal capacitado para las mensuras y la falsedad (dolosa o por desconocimiento) de los datos usados para las mensuras. Estos problemas recién comienzan a solucionarse -aún que muy lentamente- a partir de la Creación del Departamento Topográfico de la Provincia de Córdoba en 1854, el cual estuvo a cargo en un principio de Eleazar Garzón. Las estancias de esta época, que se ubican en
la zona de La Para, son: Costa de Castaño, Loma de Castaño, Mangrullo,
Costa de Ansenuza, Lomas del Trozo, El Bagual, Las Mercedes, Acequiones,
Averías, Boca del Río, Ojo de Agua, Puesto del Medio (donde hoy está La
Para), Santa Rita, Cañada, Cañitas, Para y otras. Esto nos demuestra que,
a pesar de ser una economía precapitalista, el mercado de la tierra ya se
estaba formando. |
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Las invasiones de los aborígenes del Chaco y luego la
presencia de grupos de bandidos, fueron un continuo problema hasta fines
del siglo XIX. Hay evidencia de la existencia de fuertes y milicias en
toda la región; siendo las más conocidas: Tosca, Plujunta, Mangrullo y
Para, esta última al mando de un típico personaje de la primera mitad del
siglo XIX: el Capitán Ramón Brocheros, heredero del gran propietario zonal
José Antonio Brocheros y tío abuelo del célebre "Cura Gaucho": SD José
Gabriel del Rosario Brochero. A fines del siglo XVIII, cuando los propietarios absentistas -residentes en la ciudad de Córdoba- fueron vendiendo estas tierras a personas interesadas en poblarlas y controlarlas desde más cerca, surgió una elite regional que mantendrá su primacía durante todo este período y un poco más (hasta 1930 aproximadamente); un típico personaje de esta elite será el mencionado Ramón Brocheros, quien a su calidad de propietario y al prestigio de su apellido, le sumará honores militares y cargos públicos de toda índole, conformando así una red de relaciones sociales y de poder que lo convertirán a él y a sus descendientes en verdaderos jefes de esta elite. La estructura social de la época (1810-1910) es típica de las economías precapitalistas con base pastoril: una elite reducida que concentra los poderes políticos y económicos en nuestra zona, representada por los Brocheros, Frontera, Noriega, Barela, Díaz y otros), quienes además de poseer los cargos públicos -jueces de alzada, pedáneos, etc.- poseen grados militares y capital comercial, con redes en Villa Santa Rosa, Las Saladas y Villa San Antonio (hoy Obispo Trejo). Debajo de ella encontramos a los sectores populares (generalmente dependientes, en algún grado, de dicha elite) quienes se dedicaban a labores agrícolas y pastoriles, viviendo en las estancias o en sus alrededores. También encontramos debajo de estos peones y criados, a grupos de marginados y excluidos de esta sociedad, como eran los gauchos forajidos que poblaban en esta de fácil circulación; estos serán despiadadamente perseguidos (considerados "vagos" y "malentretenidos") y serán enviados a la milicia urbana o rural, sirviendo de mano de obra gratis, dando cumplimiento así a las primeras leyes de disciplinamiento de la fuerza de trabajo. De acuerdo a lo investigado, no solo hemos encontrado gran cantidad de conflictos entre la elite y estos grupos marginados, sino que también muchos conflictos intraelite, ya sea por los límites de las estancias o por herencias, como por jurisdicciones administrativas y movimientos militares. En cuanto a la población, en esta primera mitad del siglo XIX, vemos que en 1813 el paraje Para cuenta con 61 habitantes en tanto que Puesto del Medio tiene 37; en 1840 este paraje se encuentra deshabitado y Para tiene 49 pobladores. |
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La segunda mitad del siglo XIX es de grandes cambios, aún
que ninguno de ellos llegó a modificar estructuralmente la economía y la
sociedad de la región. El Curato de Santa Rosa, comienza a obtener las primeras
precisiones limítrofes, siendo subdividido en Pedanías, que darán origen a
los Jueces Pedáneos, así como aparecerán después los Jueces de Paz y la
Policía (tras la eliminación de las milicias provinciales en 1880), además
de otros empleos públicos y eclesiásticos (recordemos que la Parroquia de
Santa Rosa fue creada en 1800). | ![]() |
Los núcleos humanos más cercanos son las "Villas" de Santa Rosa, Concepción de El Tío, San Antonio y Las Saladas; residencias todas ellas de los funcionarios y comerciantes que de tanto en tanto recorrían la región. Hacia esta misma época (fines del siglo XIX) se dibujan nuevos caminos en el paisaje zonal, algunos sobre antiguas huellas o rastrilladas, lo que nos da la pauta de una moderada expansión económica. La cual se nota también en los testamentos de muchos propietarios: ahora no solamente aparecen bienes inmuebles y semovientes, sino también productos manufacturados. Es en este contexto que Damián Peralta y su esposa Petrona Rodríguez, adquieren el Puesto del Medio en 1903. Justamente es hacia esta época que llega una de las herramientas de modernización a la región: los inmigrantes. Las primeras familias fueron los Tolosa, Giraudo, Sorello y Cavallo entre otras. A partir de entonces, ya nada será igual en la zona; a esto se agregará en 1911 el paso del ferrocarril y la construcción de Estación "La Para" en las tierras del Puesto del Medio de Peralta. |
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LA SOCIEDAD MODERNA
1910 - 2000
Hacia 1910, la Argentina estaba en pleno
proceso expansivo, proceso que más allá de sus beneficios, mostraba -entre
otras- dos grandes contradicciones: por un lado la creciente desigualdad
social y explotación de los sectores populares; y por el otro, el
contraste entre la modernización temprana y profunda de la región pampeana
y el estancamiento (cuando no la decadencia) del Interior, sobreviviendo
con formas de producción y de organización social de tipo
tradicional. |
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En este contexto, y en una zona limítrofe entre
el moderno Noreste provincial y el tradicional Norte Cordobés, se inserta
La Para, fundada en 1911. La fundación recién es formalizada en 1913,
siendo los primeros escrituradores de lotes: Teodoro Bayonza, Pedro López,
Francisco Giraudo, Esteban Giraudo, Juan Giraudo, Félix Cornavaca, Ramón
Castellano, Félix Soria, Mariano Subari, Salomón Sima, Javier Pedraza y
Juan Ulla. |
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En sus orígenes, la localidad cumplió con las funciones para la cual había sido creada: centro de intercambio y de sociabilidad, concentrador de población y parador de trenes para trasladar sus producciones al puerto de Rosario. La Para comenzó lentamente a modernizarse, estableciéndose ya firmemente las primeras actividades netamente capitalistas. Para 1930 podemos afirmar que la localidad ya estaba modernizada, conservando -no obstante- grandes "islotes" de tradicionalidad, sobre todo en los campos circundantes. Las primeras actividades económicas capitalistas que encontramos son: la explotación de los montes, la transformación primaria de productos naturales (cueros curtidos de animales salvajes, recortes maderas y carbón), la agricultura del trigo y el comercio minorista. Durante estas dos décadas de modernización (1910-1930), llega la mayor cantidad de inmigrantes a la región, entre ellos: italianos, españoles, árabes, sirios y algunos franceses, alemanes y judíos. En la localidad poco a poco van surgiendo instituciones públicas y privadas que le dan presencia al Estado, las cuales las detallamos en otro link. |
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En 1919, llega a nuestra localidad don Pablo Guglieri,
arquetipo del gringo emprendedor, personaje sumamente trascendente para
nuestra localidad. Él le da un fuerte impulso a la modernización de La
Para, intentando convertirla en una localidad pujante y
progresista. Para ello, construye entre 1923 y 1926, un gran hotel de cinco estrellas: el SAVOY HOTEL en sus playas de mar Chiquita al norte de La Para. |
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Tenía 120 habitaciones, usina, frigorífico,
pastelería y un ferrocarril (económico tipo Decauville de 17 km. de
longitud) que unía estación La Para con el gran hotel; además poseía:
canchas de tenis y crocket, piletas de natación, vestuarios, alquiler de
botes, duchas y todas las comodidades de la época, por cierto que el
interior del edifico estaba rica y finamente decorado.
LOS INTENDENTES DE LA PARA Y SUS OBRAS 1925-2011
La presente cronología fue realizada por Carlos Alfredo Ferreyra, con aportes de los libros La Para: Siglo XXI de Elder Omar Candusso y Recordarnos: 75º Aniversario de La Para de Rosa Alegre y Luis A. Caffarena; en tanto que para el listado de obras se contó con la colaboración de Vanesa Sorello.
CRONOLOGÍA DE LOS GOBIERNOS MUNICIPALES:
LAS OBRAS: PABLO GUGLIERI:
JOSÉ IANGENIS:
ALBINO PICAT:
LEÓN BARRIONUEVO:
GREGORIO ORDOÑEZ:
LUIS PIZZI:
ABDÓN FLORES:
ELEAZAR PERALTA:
ROBERTO PERALTA:
ANTONIO DOMÍNGUEZ:
ERNESTO BERTA:
ARNOLDO PIZZI:
MARIO SORELLO:
TELMO BERZERO:
SEBASTIAN BAROTTO:
GENARO MARQUES:
JORGE BARRIONUEVO:
TARCISIO FRANCISCO CANDUSSO:
VICTORIO FOLLI:
RINALDO SANTOS DEPIANTE:
ANDRÉS BERGA:
VICTOR SINFOROSO FERNÁNDEZ:
MARIO CANDUSSO:
OSCAR MANSILLA:
JOSÉ SEBASTIAN BOLATTI:
MINDO MARCELINO TITO:
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